Estabilidad cambiaria es señal de confianza; asegura Manuel Herrejón Suárez

El peso mexicano inició el año con variaciones acotadas frente al dólar, de acuerdo con los registros oficiales del Banco de México y cotizaciones del mercado, que muestran un tipo de cambio relativamente estable durante los primeros días de 2026, aun en un entorno internacional marcado por cautela financiera, ajustes graduales en mercados globales y episodios recurrentes de volatilidad.

El arranque de año posicionó al dólar cotizando alrededor de 17.95 pesos, según promedios de transacciones bancarias y datos publicados por Banxico en el Diario Oficial de la Federación y sistemas de información financiera. Para este lunes 5 de enero, el tipo de cambio osciló los 17.8803 pesos, con valores de mercado entre 17.88 y cerca de 18.03 pesos por dólar en ventanilla bancaria.

Información del Banxico señala que la moneda nacional se ha mantenido dentro de rangos consistentes, apoyada por una política cambiaria flexible, flujos comerciales constantes y condiciones de liquidez ordenadas en el sistema financiero. A este escenario se suma el cierre de 2025 con niveles de deuda pública controlados, según datos recientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, lo que ha contribuido a reducir presiones sobre los mercados financieros.

A diferencia de otros arranques de año, el comportamiento del peso no se explica por un solo factor coyuntural. Especialistas señalan que obedece a una combinación de elementos estructurales, entre ellos el dinamismo de las exportaciones manufactureras reportado por la Secretaría de Economía, la continuidad de flujos vinculados a la relocalización de cadenas productivas y expectativas de estabilidad macroeconómica en el corto plazo.

En el ámbito institucional, fuentes del sector financiero han señalado que el comportamiento observado en el tipo de cambio responde a un marco de operación que prioriza la absorción de choques externos sin intervenciones extraordinarias. Este esquema, respaldado por la regulación vigente y por la profundidad del mercado cambiario, ha permitido que los movimientos del peso se mantengan acotados aun en episodios de incertidumbre internacional, lo que reduce riesgos de transmisión hacia inflación, tasas de interés y financiamiento interno.

Para Manuel Herrejón Suárez, empresario mexicano con más de veinte años de trayectoria en el sector bursátil y cambiario, el tipo de cambio sigue siendo uno de los indicadores más sensibles del sistema económico. Explicó que la estabilidad observada al arranque del año refleja la lectura que hacen los mercados sobre la capacidad del país para absorber choques externos sin alterar sus equilibrios internos. “El peso no se mueve por declaraciones, sino por expectativas, flujos y fundamentos económicos”, señaló.

Herrejón Suárez añadió que la atención de inversionistas y analistas estará centrada en la evolución del entorno externo durante las próximas semanas, particularmente en decisiones de política monetaria internacional, precios de energéticos y tensiones geopolíticas. “La estabilidad actual es un punto de partida, no un blindaje permanente. Su continuidad dependerá de mantener señales claras y disciplina macroeconómica”, apuntó.

Analistas coinciden en que el desempeño del tipo de cambio durante el primer trimestre de 2026 será un referente clave para anticipar el comportamiento de los mercados financieros en un año marcado por decisiones comerciales, ajustes regulatorios y un entorno global todavía incierto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *