Kenia López Rabadán pide consenso total en reforma electoral

 

En la Cámara de Diputados el ambiente ya huele a reforma electoral, aunque el documento oficial todavía no llega. En ese contexto, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, dejó clara su postura: cambiar las reglas de las elecciones sin el respaldo de todas las fuerzas políticas sería un error para el país.

La legisladora explicó que México vive una etapa de pluralidad evidente. Hoy no gobierna un solo partido en todos los niveles: hay estados, municipios y espacios en el Congreso con colores distintos. Esa diversidad, dijo, debe reflejarse también cuando se discuten modificaciones a las leyes electorales, que son, en pocas palabras, las reglas que determinan cómo competimos por el poder y cómo se garantiza que el voto cuente.

Para quien no está metido en la política diaria, vale la pena traducirlo: una reforma electoral puede cambiar desde la forma en que se organizan las elecciones hasta las reglas de financiamiento de los partidos, la fiscalización del dinero y las sanciones por irregularidades. Es como ajustar el reglamento antes de un partido decisivo. Si solo un equipo escribe las nuevas reglas, el resto inevitablemente desconfiará.

López Rabadán insistió en que el Congreso tiene la responsabilidad de abrir el debate, escuchar a todas las bancadas y evitar procesos acelerados. Aseguró que no se puede legislar en materia electoral en “fast track” ni en negociaciones cerradas, porque cada partido representa a millones de ciudadanos que esperan ser tomados en cuenta.

En medio de las preguntas sobre si podría haber una imposición desde la mayoría oficialista, la diputada fue cuidadosa: recordó que aún no existe una iniciativa formal para analizar. Primero, dijo, habrá que conocer el texto, revisar cada artículo y escuchar la postura de los grupos parlamentarios. Solo entonces podrá hablarse con claridad sobre riesgos o alcances.

Más allá del debate partidista, puso sobre la mesa dos temas que, a su juicio, no pueden quedar fuera. Uno es frenar la infiltración del crimen organizado en los procesos electorales, una preocupación que ha crecido en distintas regiones del país. El otro es blindar los programas sociales para que nadie sea presionado con perder un apoyo gubernamental por razones políticas.

En términos de política pública, lo que propone es fortalecer los contrapesos. La democracia, dijo, no se trata solo de que una mayoría pueda aprobar reformas, sino de que exista diálogo, negociación y acuerdos amplios que den estabilidad a largo plazo. Una reforma aprobada sin consenso puede nacer con debilidad y convertirse en un nuevo foco de conflicto político.

La discusión apenas comienza, pero el mensaje es claro: si se van a tocar las reglas del juego electoral, que sea con todas las fuerzas políticas en la mesa. Para la presidenta de la Mesa Directiva, ese es el mínimo necesario para que la reforma tenga legitimidad y realmente fortalezca la democracia mexicana.

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