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28 May 2026 · Principal · Salud

El error más común al usar protector solar que puede reducir su efectividad a la mitad

El protector solar se ha convertido en una de las herramientas más importantes para prevenir daños en la piel provocados por la exposición al sol. Sin embargo, aunque millones de personas lo utilizan diariamente,…

El protector solar se ha convertido en una de las herramientas más importantes para prevenir daños en la piel provocados por la exposición al sol. Sin embargo, aunque millones de personas lo utilizan diariamente, especialistas advierten que existe un error muy frecuente que puede disminuir drásticamente su efectividad: no reaplicarlo dentro del tiempo recomendado.

Expertos consultados por la revista científica Scientific American coinciden en que el uso adecuado de protector solar ayuda a prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro e incluso ciertos tipos de cáncer de piel. No obstante, la protección que ofrece un producto depende tanto de sus ingredientes como de la forma en que se aplica y mantiene sobre la piel.

Los protectores solares se dividen principalmente en dos grandes categorías: minerales y químicos. Los protectores minerales contienen ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, que actúan creando una barrera física capaz de reflejar parte de la radiación ultravioleta y de la luz visible. Este tipo de fórmulas suele dejar una capa blanquecina sobre la piel debido precisamente a su funcionamiento superficial.

Por otro lado, los protectores químicos utilizan moléculas que absorben la radiación UV y la transforman en calor antes de que pueda causar daño celular. Estas fórmulas suelen ser más ligeras, transparentes y cómodas para el uso cotidiano, lo que las hace populares entre muchas personas.

La elección entre ambos tipos depende de factores como el tipo de piel, sensibilidad, preferencias personales y actividades diarias. Según especialistas de la Harvard Medical School, no existe una fórmula universalmente perfecta, sino opciones más adecuadas para cada necesidad.

Uno de los conceptos más conocidos en los protectores solares es el SPF o factor de protección solar. Sin embargo, los expertos aclaran que este número únicamente mide la capacidad del producto para proteger contra los rayos UVB, responsables principalmente de las quemaduras solares.

El problema es que muchas personas interpretan un SPF elevado como sinónimo de protección total, cuando en realidad no indica el nivel de defensa frente a los rayos UVA. Estos últimos penetran más profundamente en la piel y están relacionados con envejecimiento prematuro y aumento del riesgo de cáncer cutáneo.

Por ello, los especialistas recomiendan utilizar productos de “amplio espectro”, capaces de ofrecer protección tanto contra radiación UVA como UVB. Aun así, en Estados Unidos todavía no existe una métrica equivalente al SPF para medir específicamente la protección UVA, a diferencia de mercados europeos y asiáticos donde sí se utilizan escalas más detalladas como PA+ hasta PA++++.

Otro punto que ha generado debate en años recientes es la seguridad de algunos ingredientes presentes en protectores solares. Estudios realizados por la FDA, la agencia reguladora de medicamentos y alimentos de Estados Unidos, detectaron que ciertos compuestos pueden absorberse en el torrente sanguíneo. Aunque hasta ahora no existe evidencia concluyente de daños a la salud, las investigaciones continúan y algunos productos fueron retirados por contaminación con sustancias como el benceno.

Actualmente, la FDA evalúa la incorporación de nuevos ingredientes activos ya utilizados en Europa y Asia, como el bemotrizinol, considerado más estable y eficiente para la protección solar.

Más allá de las fórmulas, los expertos enfatizan que la efectividad del protector depende principalmente de la constancia y la correcta aplicación. AJ Addae, científica cosmética consultada por Scientific American, recomienda utilizar productos con SPF 30 como mínimo y optar por fórmulas agradables al tacto para facilitar el uso diario.

Uno de los errores más frecuentes es aplicar cantidades insuficientes. Los especialistas indican que para cubrir correctamente todo el cuerpo se necesita aproximadamente el equivalente a un vaso pequeño o “shot” de protector solar. Además, es fundamental reaplicarlo cada dos horas, especialmente después de sudar, nadar o secarse con una toalla.

No hacerlo puede reducir considerablemente la protección real del producto, incluso si el SPF es elevado. Con el paso del tiempo, el sudor, el agua y el roce eliminan parte de la capa protectora, dejando la piel nuevamente expuesta a la radiación solar.

Los expertos también recuerdan que el protector solar no debe ser la única medida de defensa frente al sol. Buscar sombra, evitar la exposición en horarios de máxima radiación y utilizar sombreros, ropa adecuada y lentes de sol forman parte de una estrategia integral para reducir riesgos.

David Fisher, especialista de Harvard, sostiene que la combinación de barreras físicas y protectores solares representa actualmente la forma más eficaz de cuidar la piel frente a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta.

Con el aumento de temperaturas y los cambios climáticos que incrementan la exposición solar en muchas regiones del mundo, comprender cómo funciona realmente el protector solar se vuelve cada vez más importante para proteger la salud a largo plazo.