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18 Ago 2026 · Principal · Tecnología

OpenAI lanza ChatGPT para adolescentes con más controles y supervisión parental

La experiencia para adolescentes se activa automáticamente para las cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 18 años, incluso mediante un sistema de predicción de edad que analiza señales generales relacionadas con el uso…

La experiencia para adolescentes se activa automáticamente para las cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 18 años, incluso mediante un sistema de predicción de edad que analiza señales generales relacionadas con el uso de la cuenta. Las protecciones incluyen un tratamiento más restrictivo de contenidos sensibles y controles parentales que no permiten leer las conversaciones, pero sí gestionar determinadas funciones y recibir notificaciones de seguridad en situaciones limitadas.

Una respuesta a la creciente preocupación por la seguridad

El lanzamiento de estas medidas ocurre en un momento en que la relación entre los adolescentes y los asistentes de inteligencia artificial está bajo un escrutinio cada vez mayor. OpenAI ha reforzado públicamente su postura sobre la necesidad de aplicar reglas diferentes a los usuarios menores de edad y de priorizar su protección frente a ciertos riesgos asociados con conversaciones sensibles.

La compañía enfrenta además una creciente presión legal y regulatoria en torno al uso de chatbots por parte de menores. El debate ha puesto sobre la mesa preguntas sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas, la capacidad de los sistemas de inteligencia artificial para detectar situaciones de riesgo y el papel que deben desempeñar los padres, las plataformas y las autoridades.

En ese contexto, la nueva experiencia para adolescentes busca establecer una separación más clara entre el uso de ChatGPT por parte de adultos y el acceso de los menores de edad. ChatGPT no está destinado a menores de 13 años y OpenAI señala que los usuarios de entre 13 y 18 años deben contar con el consentimiento de sus padres o tutores.

Más restricciones para contenidos sensibles

Una de las principales características de la experiencia para adolescentes es la aplicación de protecciones adicionales frente a determinados tipos de contenido. Entre ellos se encuentran la violencia gráfica, los desafíos que puedan fomentar conductas peligrosas, los juegos de rol sexuales, románticos o violentos y los contenidos relacionados con estándares extremos de belleza, dietas poco saludables o humillación corporal.

Estas restricciones se aplican como una capa adicional de seguridad para las cuentas incluidas en la experiencia para adolescentes. La empresa reconoce, sin embargo, que ningún sistema puede garantizar que todas las respuestas sean apropiadas en cualquier circunstancia.

El objetivo es reducir la posibilidad de que un menor reciba contenido que pueda resultar inadecuado para su edad, al tiempo que se mantienen las funciones básicas de aprendizaje, creatividad y consulta.

Controles para padres, pero sin acceso a los chats

Otro de los elementos centrales son los controles parentales. Padres, madres o tutores pueden vincular su cuenta con la de un adolescente y gestionar determinadas configuraciones relacionadas con su experiencia dentro de ChatGPT.

Entre las opciones disponibles se encuentran la reducción de contenido sensible, la posibilidad de activar o desactivar ciertas funciones, establecer horarios de uso y configurar el Modo Estudio como comportamiento predeterminado en nuevas conversaciones. También pueden establecerse horas de silencio, durante las cuales el adolescente no puede utilizar ChatGPT desde su cuenta vinculada.

Sin embargo, los controles parentales tienen un límite importante: no permiten a los adultos leer ni supervisar en tiempo real las conversaciones de los adolescentes.

En situaciones de seguridad limitadas, OpenAI puede enviar una notificación al padre, madre o tutor vinculado. De acuerdo con la compañía, estas alertas contienen únicamente la información necesaria para ayudar a proteger la seguridad del adolescente y no equivalen a entregar el historial completo de sus conversaciones.

El Modo Estudio y el uso educativo de la IA

La experiencia para adolescentes también incorpora herramientas orientadas al aprendizaje. El Modo Estudio puede configurarse para que las nuevas conversaciones comiencen con una dinámica diseñada para guiar al estudiante durante el proceso de aprendizaje, en lugar de limitarse a proporcionar respuestas directas.

La intención es que la inteligencia artificial funcione más como una herramienta de acompañamiento académico, mediante preguntas y orientaciones que ayuden al usuario a desarrollar una mayor comprensión del tema.

Los padres o tutores con una cuenta vinculada pueden decidir si desean que esta función esté activada de manera predeterminada para las nuevas conversaciones del adolescente.

La edad como nueva frontera tecnológica

Uno de los cambios más relevantes es el uso de un sistema de predicción de edad. OpenAI explica que puede analizar distintas señales vinculadas con la cuenta, como patrones generales de uso, horarios, antigüedad y temas generales de conversación, para estimar si podría pertenecer a una persona menor de 18 años.

Si el sistema considera que una cuenta puede corresponder a un adolescente, puede aplicar automáticamente la experiencia con protecciones adicionales. En caso de que un adulto sea clasificado por error, existe la posibilidad de verificar su edad para solicitar la eliminación de estas medidas.

Este mecanismo refleja uno de los grandes retos que enfrenta actualmente la industria tecnológica: determinar cómo ofrecer experiencias diferenciadas según la edad sin convertir los sistemas de verificación en una invasión innecesaria de la privacidad.

Un nuevo capítulo en la regulación de la inteligencia artificial

La llegada de una experiencia específica para adolescentes confirma que la discusión sobre la inteligencia artificial ya no se limita a sus capacidades tecnológicas. El debate ahora incluye la seguridad, la privacidad, la salud digital y la responsabilidad de las empresas que desarrollan sistemas capaces de mantener conversaciones cada vez más naturales con sus usuarios.

OpenAI ya había avanzado en la implementación de controles parentales y en el desarrollo de herramientas para diferenciar a los usuarios menores de edad. La actualización refuerza esa estrategia al establecer una experiencia con protecciones específicas y límites adicionales para las cuentas adolescentes.

El desafío será comprobar hasta qué punto estas medidas pueden funcionar en la práctica. La tecnología puede establecer filtros, detectar señales y limitar determinadas funciones, pero la seguridad de niños y adolescentes frente a herramientas de inteligencia artificial seguirá dependiendo de una combinación de sistemas tecnológicos, supervisión familiar, educación digital y una regulación que continúa evolucionando.

Con este nuevo enfoque, OpenAI se suma a una transformación que probablemente marcará la siguiente etapa de los asistentes de inteligencia artificial: ya no bastará con crear herramientas cada vez más potentes; también será necesario diseñarlas de manera distinta según la edad y el nivel de vulnerabilidad de quienes las utilizan.