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12 Jun 2026 · Turismo

Festival de la Garnacha Chiconcuac reactiva la plaza local

Más de 9 mil personas acudieron a Chiconcuac: la feria muestra cómo la comida popular vuelve a reunir a una comunidad.

Durante dos días, el zócalo de Chiconcuac dejó de ser únicamente un punto de paso. Comales, mesas compartidas, música y puestos de artesanías ocuparon el centro de esta comunidad de Xochitepec, Morelos, durante la cuarta edición del Festival de la Garnacha, realizada el 6 y 7 de junio.

Más de 9 mil personas asistieron al encuentro, de acuerdo con información publicada por El Sol de Cuernavaca. El programa reunió antojitos mexicanos, postres, artesanías y actividades culturales en la plaza principal del poblado.

La cifra permite mirar el festival desde un ángulo distinto al de una guía sobre qué comer. La feria también funciona como una forma temporal de reorganizar la vida pública: familias que recorren los puestos, vecinos que coinciden en el centro, comerciantes que encuentran un escaparate y visitantes que descubren una localidad a través de sus sabores.

La edición de 2026 reunió 25 negocios de comida, 15 puestos de postres y 15 artesanos, según el reporte local. Antes del evento, los organizadores habían anunciado más de 50 expositores, acceso gratuito y actividades entre las 9:00 y las 22:00 horas.

Una feria que comenzó con 30 puestos

El Festival de la Garnacha de Chiconcuac nació en 2023. Su primera edición reunió más de 30 puestos con pambazos, tamales, tacos, gorditas, tlacoyos, sopes y quesadillas, además de bailes, música, artesanías y productos locales. Desde el inicio, uno de sus objetivos declarados fue impulsar una economía circular dentro del poblado.

Tres años después, la feria llegó a su cuarta edición con una temática inspirada en el Mundial de Futbol 2026. Las calles fueron decoradas con motivos futboleros y el programa incorporó agrupaciones musicales, presentaciones culturales y actividades familiares.

El crecimiento del festival no debe medirse únicamente por el número de asistentes. Su importancia también está en la variedad de actividades que ocurren alrededor del comal: la venta de postres, el trabajo artesanal, la música en vivo y la convivencia entre habitantes y visitantes.

Comer juntos también ocupa el espacio público

Una feria gastronómica transforma la plaza sin necesidad de alterar su función original. El kiosco, la explanada y las calles cercanas se convierten durante unas horas en comedor colectivo, corredor comercial y escenario cultural.

La garnacha tiene una ventaja para ese propósito: no exige una experiencia sofisticada ni un consumo elevado. Se sirve rápido, admite variaciones regionales y puede comerse de pie, en una banca o alrededor de una mesa compartida. En Chiconcuac, el menú incluye gorditas, tacos, sopes, huaraches, tlacoyos, quesadillas, flautas y tostadas.

La comida popular permite además que distintos públicos coincidan en un mismo lugar. Una familia puede acudir por las quesadillas; otra, por la música; un visitante, por la curiosidad turística; y un comerciante, por la oportunidad de vender durante un fin de semana con alta afluencia.

La edición de 2026 estuvo cerca de alcanzar la expectativa previa de hasta 5 mil visitantes diarios difundida por los organizadores. Sin embargo, todavía no se conoce públicamente cuánto gastaron los asistentes, cuánto vendió cada negocio ni qué porcentaje de los visitantes llegó desde otros municipios o estados.

Más que una estrategia turística

Xochitepec ha utilizado distintos encuentros gastronómicos para promover actividad económica y atraer visitantes. En el municipio también se han realizado ferias dedicadas al mole, el pozole y la nieve, además del encuentro de la garnacha en Chiconcuac.

Ese calendario permite observar una tendencia local: los alimentos cotidianos se convierten en motivo de reunión pública. No se trata de inventar una tradición inamovible ni de reducir la cocina a una postal turística. La plaza se activa porque existe una red concreta de cocineras, vendedores, artesanos, músicos y familias dispuestas a ocuparla.

La hipótesis puede trasladarse a otros estados, pero requiere reporteo propio en cada caso. Una feria del mole en Puebla, una muestra de cecina en Morelos o un encuentro del tamal en Ciudad de México no necesariamente producen el mismo efecto social. Cada localidad tiene su escala, su historia y su relación con el espacio público.

En Chiconcuac, la cuarta edición del Festival de la Garnacha deja una pista clara: cuando la comida sale del negocio y llega a la plaza, no solo circula dinero. También circulan conversaciones, recuerdos familiares y una forma sencilla de reconocerse como comunidad.